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¿Bibliorías, o libretecas?

La crisis de la cultura avanza inexorable, y se lleva por delante todos sus actores, que se tienen que redefinir o transformarse si no se quieren ver anihilados y con sentencia de defunción. La música, las artes escénicas…y ahora el libro y las liberías son las que están en crisis. Barcelona se está quedante sin un tejido cultural de proximidad de primera magnitud, con el cierre de un buen nombre de librerías, con la Catalònia al frente. Y no obstante nuestro estado de confort y de cierta seguridad… las bibliotecas seremos las próximas a sufrir una nueva ola de la crisis, con severidad y contundencia.

Pues bien, una vez planteada la situación leo hace unos días en El País que Barcelona se plantea un proyecto para abrir librerías dentro de su red de bibliotecas. La idea principal es que lo hagan bajo la misma forma en que ya lo hacen desde cafeterías o bares. ¿Tendremos Bibliorías, o serán libretecas? Y más allá de los conflictos competenciales y gremiales de cada sector, se me pantean dudas sobre el encaje de usos y funciones diferentes en un mismo espacio.

El objetivo final de las librerías es vender, simplemente. Es vender libros, y como tales, son espacios comerciales pensados para captar la atención de los consumidores. ¿Puede un espacio comercial del libro vivir bajo el mismo techo que una biblioteca? Las bibliotecas son espacios claramente socials, comunitarios y lúdicos, dónde a parte de las actividades tradicionales de las bibliotecas (préstamo, consultas, etc.), se desarrollan toda una serie de actividades alternativas, cómo reuniones, talleres, exposiciones, teatre, charlas… y dónde las personas encuentran un tercer espacio cómodo y confortable en el cual poderse conectar a internet y que les sirve de espacio de relación social. Y en todo este contexto pocas veces se establecen relaciones comerciales entre la biblioteca y las personas que la visitan.

Y es que el libro cómo tal hace tiempo que ha dejado de ser el centro de gravedad de las bibliotecas, que han sabido reinventarse y ofrecer a las personas algo más de estanterías llenas de libros, lo que ha sido la llave del éxito de las bibliotecas. En las librerías, por contra, el libro sí continúa siendo el punto central de todo el negocio, y en cierta medida no han sabido encontrar un nuevo camino, una nueva redefinición para atraer a las personas. Y la crisis económica actual no ayuda demasiado. Y éste es, pienso, un punto de conflicto entre librerías y bibliotecas. El modelo de uso de sus respectivos espacios es claramente diferente, y entran en conflicto.

No obstante se tendrá que ver cómo evoluciona esta propuesta, y cuál es el punto de equilibrio que se encuentra. Las bibliotecas y las librerías, al fin y al cabo, son primas hermanas condenadas a entenderse.

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Bibliotecari-documentalista. Pare de dues xiquetes meravelloses i que m'estimo amb bogeria. Fent feina de bibliotecari a la #BiblioEpiscopal. Vivint entre #Tortosa i #Barcelona. Els trens de la #R16 són el meu tercer espai. Curriculum | Llibres publicats | Tots els noms del tren

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